El dolor de cabeza de recibir una herencia

Es muy probable que todos, en algún momento de nuestra vida, recibamos una herencia. Pero muchas veces, lejos de la imagen cinematográfica de convertirnos en millonarios de la noche a la mañana, puede ser un verdadero quebradero de cabeza, hasta tal punto que muchas herencias en nuestro país son rechazadas.

 

El dolor de cabeza de recibir una herencia

Es muy probable que todos, en algún momento de nuestra vida, recibamos una herencia. Pero muchas veces, lejos de la imagen cinematográfica de convertirnos en millonarios de la noche a la mañana, puede ser un verdadero quebradero de cabeza, hasta tal punto que muchas herencias en nuestro país son rechazadas.

De repente te encuentras con que has perdido a un ser querido, y además de eso, tienes que enfrentarte a una batalla contra la administración pública que está regida por el Impuesto de Sucesiones. Teniendo un poco de suerte, puede que el fallecido viviese en una de las comunidades autónomas de mayor bonificaciones y reducciones sobre la base imponible a la que se aplica el impuesto, que varía en función de dónde estemos empadronados, ya que la competencia de establecer los términos impositivos de este impuesto pertenece a cada una de las comunidades autónomas.

Según un ejemplo de la plataforma Stop Impuesto de Sucesiones -que busca la eliminación de este tributo- en el que un joven soltero de 30 años hereda bienes de su padre por 800.000 euros, de los que 200.000 euros corresponden a su vivienda, los aragoneses serían los que peor escapan, teniendo que pagar más de 155.000€ a Hacienda. En cambio, el importe a pagar en la comunidad Andaluza es 0.

En el caso de heredar bienes, la autoridad competente debe primero tasar el valor de ese bien a precio de mercado, y en función de la tasación tendremos la base imponible para aplicar el impuesto. Pero en ocasiones los herederos han denunciado que la tasación ha sido muy superior al precio real del bien, generando una cuantía que quien recibe la herencia no puede pagar.

 

¿Qué pasa con quienes no tienen herederos?

Si se da la situación en la que no haya un testamento legalizado ante notario, la ley dictamina que la línea de sucesión directa son los hijos y descendientes, siguiendo con los padres y ascendientes, y por último, el Estado. En este último caso, la herencia se divide en tres tercios: uno va a parar a la Caja de Amortización de la Deuda Pública, otro a las instituciones municipales del domicilio del difunto, y la última a organismos de la provincia.

En cualquier caso, tanto si vas a recibir una herencia como si quieres hacer una donación, te recomendamos que te pongas en las manos de un experto para que te informes previamente y puedas estudiar qué opción es más conveniente, y que también te asesoren sobre cómo gestionar el nuevo patrimonio recibido para sacarle la máxima rentabilidad.

 

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